Cada día el mundo está más loco y busca formas extrañas o peligrosas para dar a darse a conocer.
El montañismo no se escapa de estas actividades y ahora una vez conquistadas las cimas más altas de la Tierra, los siete picos más altos de cada uno de los cinco continentes más las dos zonas polares, el monte más alto de las siete islas más grandes de la Tierra, el Everest sin oxigeno o en menos de 9 horas cuándo no en solitario, antes de completar la ascensión a la pata coja, que puede sea el siguiente de los retos, tres sherpas han decidido rezar por la paz en el mundo, algo loable y a la vez necesario aunque el oratorio elegido no me parece el más adecuando, especialmente por las 24 horas de estancia a 8848 m. que tienen previsto completar.
Los hermanos Nima, Pemba y Phurba, que tienen en su haber una quincena de ascensiones al techo del mundo, volverán el próximo mayo al punto más alto del planeta para permanecer en él rezando, cantando y oyendo música, durante, todo un día, algo así como una ruleta rusa con un tambor de cinco balas con sólo un hueco libre.
Como el reto se les antoja fácil, uno de ellos, Pemba, añadirá un aliciente más, no utilizará oxígeno, algo que en este caso y sobre el papel, completa los agujeros del tambor.
Es evidente que su preparación para subir al techo del Mundo es la mejor. Nacieron a más de 4.000 metros de altitud y cuentan en su haber con decenas de ascensiones por encima de la cota de los 8.000 metros, lo que ya veo más difícil es que pese a sus curtidos organismos sean capaces de permanecer 24 horas en el punto más alto del Planeta Tierra sin sufrir ninguna lesión. No quiero pensar en las consecuencias que pueden traerle A Pemba (sin oxígeno) y menos aún en un cambio, por otro lado habitual, de la meteorología.
Sin embargo y pese a todo, a ellos que han acompañado a no pocas expediciones, entre ellas varias del Estado, la suerte, buda, que les acompañará a la cima y todos los dioses existentes les protejan.